lunes, 18 de junio de 2012
ALABANZAS AL DIPLOMA
Casi todo el mundo, en esta vida, tiene un diploma por sus estudios realizados, participación en algún evento, deporte, etc. Es un reconocimiento que hay que “ganárselo” para obtenerlo, sin embargo yo he encontrado muchas personas con derechos propios a merecerlos y simplemente se los he proporcionado; naturalmente estos no son oficiales, pero entregados quizás con más corazón que otros. En plan de broma, digo que mi ocupación actual es la de “diplomático”
La vida nos guarda grandes sorpresas y en ocasiones escojemos caminos que nunca hubiéramos imaginado y viene esto a colación, por el modo de cómo empecé a “conceder estos certificados” en los que hago un merecido reconocimiento de la valía de las personas a las que se los otorgo.
Hace años un buen amigo artista (pintor, ceramista y magnifico dibujante) me hizo un regalo muy personal y artístico, como no podía ser de otra manera, en forma de pergamino en el que ensalzaba hechos, cualidades, gustos y aficiones tanto de mi persona como de mi mujer. Valoro mucho las manualidades y si estas son artísticas, ni que contar. Lo guardo como oro en paño y esta presente en un lugar preferente en mi casa.
Aunque con menos medios y conocimientos, me lancé y confeccioné lo que sería mi primer diploma, que consagré a mi suegro, quien me estimaba en sumo grado y quería agradecérselo con una rápida semblanza de su azarosa vida, que al finalizar la guerra, se vio obligado a emigrar a Argentina. Se lo leí a mi esposa a quien encantó cada retazo de la vida de su progenitor. Aprovechando que teníamos que ir a visitarles a Madrid, coincidiendo con el Día del Padre, todo lo tenía previsto para serle entregado este señalado día. Quiso el destino que no llegara a ver su regalo, pues mientras se aseaba ese 19 de Marzo, tuvo un infarto que acabó con su vida de manera fulminante.
Después de esto hice diplomas a mis hermanos y familiares, haciendo resaltar las virtudes de cada uno de ellos. Comprobaba que apreciaban dicho obsequio por lo personal y que guardaban o exhibían con orgullo y satisfacción. Con posterioridad y viendo la excelente acogida, fui confeccionado estos diplomas a amigos más allegados, a los que sin mediar motivo alguno, se sorprendían aún más, por tan inesperados obsequios, (el factor sorpresa influyó mucho). Especialmente recuerdo un amigo que hice recientemente, (hoy fallecido), amistad que fue muy fructífera en el tiempo que duró; pude apreciar el cambio radical que experimentó cuando, sin motivo alguno le entregué uno de esos diplomas.
Con posterioridad y como agradecimiento a aquellos que me han facilitado información en mis investigaciones de Los Patios de Ceuta, he entregado a cada uno de ellos (y que me perdonen si he omitido a algunos), estos diplomas. Como todos sabemos, una gran mayoría de vecinos de patios, fueron gente muy humildes (jornaleros, pescadores, etc), muchos de ellos sin haber obtenido siquiera un certificado de estudios primarios, o de Graduado Escolar, por los tiempos tan difíciles de la época. Pues bien, más de uno, se ha sentido muy orgulloso de poseer este humilde “diploma” como colaborador, quizás el único que haya obtenido en toda su vida.
Algunos de estos diplomas, los menos, me han sido encargados por Asociaciones o por particulares, a quienes he cobrado un precio más bien simbólico, pues no es mi intención sacar un beneficio económico de ellos. La satisfacción de ver sus caras de asombro, cuando ven reflejado sus nombres, es para mí motivo más que suficiente como para verme compensado por mi labor, que por otra parte me enriquece personal e intelectualmente. Y es que es tan fácil hacer felices a las personas con tan poco esfuerzo................
18 Junio 2012
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